¡Habría sido una pena que estos dos tortolitos no aprovecharan el hermoso día soleado de primavera y no salieran al parque! De una cosa a otra, después de un largo paseo por los senderos del parque, escuchando el canto de los pajaritos y admirando los árboles en flor, empezaron a besarse. Qué lástima que necesiten ser muy cautelosos mientras viven su romance, porque hay todo tipo de intrusos en el parque. ¿Crees que podrías ayudarles a tener algo de privacidad de todos esos pares de ojos curiosos, jugando al juego de b-e-s-a-r-s-e?