Balancea (‘zwing’) tu bola con el ratón, golpeando todas las bolas negras para sacarlas de la pantalla. Tu objetivo es proteger la bola blanca que está en el centro. Si la bola blanca sale del límite, se acaba el juego. Cada 10 niveles te enfrentarás a un jefe al que tienes que golpear continuamente hasta que se quede sin salud y salga de la pantalla.