Eres una criatura sedienta de sangre. Cada movimiento consume tus reservas de vida, pero los recolectables de sangre que encuentres aumentan esa reserva para que puedas seguir avanzando. Necesitas calcular tus movimientos limitados y no morir en el intento. Con cada movimiento gastas sangre; si te encuentras con el medidor vacío, perderás la partida. ¡Buena suerte!